A consecuencia de la guerra en Ucrania, en la que Moscú ha invertido el grueso de sus fuerzas, Rusia ha tenido que contemplar impotente la caída del régimen de Bashar el Asad, al que había salvado en 2015. El antiguo dirigente sirio le garantizaba el uso de dos bases militares esenciales para su capacidad de proyectarse en la región. ¿Qué destino les tienen reservado los antiguos rebeldes, hoy al frente del país y a quienes ayer bombardeaba la aviación rusa?