Todas las guerras llegan a su fin algún día. La que asola Siria desde 2011 ha conocido un desenlace provisional con la caída de un régimen que llevaba instalado en el poder desde 1969. Aunque Turquía ha salido como la gran vencedora de este cambio, cabe preguntarse por la pasividad de los apoyos internacionales del régimen caído, encabezados por Rusia e Irán. Las nuevas autoridades de Damasco, que proclaman haber reorientado su ideología, tendrán que demostrar que han cortado por lo sano con el yihadismo.