Alexéi Sajín, Lisa Smirnova
Diez años atrás, en Rusia había muchos inmigrantes. En la actualidad, los ciudadanos procedentes de países limítrofes buscan nuevos destinos. El nacionalismo desbocado suscitado por la guerra y el atentado islamista en el Crocus City Hall en marzo de 2024 se han traducido en leyes restrictivas y una caza de trabajadores ilegales. Hasta el punto de castigar a la economía de guerra al privarla de mano de obra.