Diez años atrás, en Rusia había muchos inmigrantes. En la actualidad, los ciudadanos procedentes de países limítrofes buscan nuevos destinos. El nacionalismo desbocado suscitado por la guerra y el atentado islamista en el Crocus City Hall en marzo de 2024 se han traducido en leyes restrictivas y una caza de trabajadores ilegales. Hasta el punto de castigar a la economía de guerra al privarla de mano de obra.