Antonio Ramírez del Río
El autor en este artículo propone un modelo operativo de evaluación de la formación que supere la medición de la simple «satisfacción» de los participantes, para ampliarlo a otras tres dimensiones fundamentales (aprendizaje, transferencia e impacto), que aseguren la utilidad de las acciones formativas tanto para el individuo como para la organización a la que pertenecen.