Rafael Seiz Puyuelo, Juan Carlos del Olmo
La hoja de ruta para la supervivencia de Doñana es muy clara. Hay que reducir las presiones sobre este enclave único, eliminando todas las extracciones ilegales, racionalizando el uso del territorio y del agua para cambiar el modelo de agricultura de la zona. Además, es necesario reconectar, física e hidrológicamente, la marismo con los ríos y arroyos que nunca debieron dejar de aportar el agua en calidad y cantidad suficiente a Doñana. Si somos capaces de hacer este, la vida volverá a este paraje y tendrá un futuro. Aún está en nuestras manos.