Mario Méndez Méndez
Estas páginas se basan en la convicción de que el “re-encanto” de la educación tiene como presupuesto la re-significación del cuerpo, el placer y la ternura, entendidos como componentes esenciales del aprendizaje. La existencia de pedagogías caracterizadas por la pretensión de ser incorpóreas pero desarrolladas en instituciones que moldean los cuerpos, es una contradicción que puede ser superada a partir de la puesta en práctica de una pedagogía del placer y de la conversación.