Rogelio Blanco Martínez
Desde el pensamiento progresista se entiende la cultura como un elemento clave para desarrollar la "democracia de los ciudadanos". Una de las fuentes que alimentan la cultura son los libros -unidades de creación, información, ideas, sentimientos, experiencias, valores, diversidad, formación, sabiduría-, instrumentos que ayudan a comprender el verdadero sentido de la palabra libertad. Pero no basta con producir libros, lo más importante es leerlos y para ellos son necesarios planes de fomento de la lectura que sean reales y eficaces y que lleguen a los ciudadanos de todas las edades. Un gran reto para este nuevo Gobierno.