David G. Victor, Jesse Ausubel
Restaurar la superficie boscosa del planeta, que desde hace siglos es afectada por la acción del hombre, es un objetivo compartido no sólo por ambientalistas, científicos y legisladores sino también por productores e inversores que podrían aumentar su rentabilidad utilizando nuevas técnicas de explotación que permiten mejorar los rendimientos. Los autores plantean la necesidad de ampliar los bosques a doscientos millones de hectáreas para el 2050, y que una industria forestal inteligente y sostenida se concentre en poco más del diez por ciento del área plantada. Los bosques sirven, no sólo por sus funciones ecológicas e industriales, sino también porque nos ofrecen orden y belleza.