Restaurar la superficie boscosa del planeta, que desde hace siglos es afectada por la acción del hombre, es un objetivo compartido no sólo por ambientalistas, científicos y legisladores sino también por productores e inversores que podrían aumentar su rentabilidad utilizando nuevas técnicas de explotación que permiten mejorar los rendimientos. Los autores plantean la necesidad de ampliar los bosques a doscientos millones de hectáreas para el 2050, y que una industria forestal inteligente y sostenida se concentre en poco más del diez por ciento del área plantada. Los bosques sirven, no sólo por sus funciones ecológicas e industriales, sino también porque nos ofrecen orden y belleza.