Yves L. Doz, Mikko Kosonen
Para los consejeros delegados, la agilidad estratégica es un enigma. Ser estratégico sugiere la capacidad de ver el futuro, adoptar decisiones difíciles, mantener compromisos firmes, desplegar recursos resueltamente para implementarlos y conseguir que todos los miembros de la alta dirección se dediquen individual y activamente a cumplirlos. Por el contrario, ser ágil sugiere mantenerse rápido y flexible, abierto a nuevas evidencias y siempre preparado para revaluar las decisiones tomadas con anterioridad y cambiar el rumbo a la luz de los nuevos acontecimientos, así como estar dispuesto a ello y ser capaz de hacerlo. Los autores de este artículo han analizado a fondo la trayectoria de Nokia en las últimas décadas y explican cómo la empresa ha sido capaz de adaptarse y tomar un nuevo rumbo cuando las circunstancias cambiaban.