Toda oportunidad y toda decisión conllevan un cierto riesgo e incertidumbre. Las empresas de éxito son conscientes de la diferencia que existe entre asumir riesgos de forma activa y encontrarse en una situación de riesgo de forma pasiva. La cuestión es la siguiente: ¿cómo pueden las empresas aprovechar las oportunidades sin ponerse a sí mismas en peligro en mercados que parecen estar en constante evolución y que representan una amenaza permanente?