La comunicación clara es esencial para garantizar el derecho a entender y lograr una transparencia real que permita a las personas comprender, valorar y utilizar la información. Este principio afecta a los sectores público y privado, donde la opacidad de normas, contratos o entornos digitales limita derechos, incrementa desigualdades y dificulta decisiones informadas.
La claridad exige una visión integral que combine lenguaje, diseño, accesibilidad, tecnología y evaluación de la comprensión. Desde esta perspectiva, las ciencias de la comunicación son fundamentales para transformar el derecho a entender en una práctica efectiva y consolidar la comunicación clara como campo de investigación científica. Esta realidad requiere un mayor desarrollo académico basado en metodologías rigurosas y enfoques interdisciplinarios. En este proceso, las ciencias de la comunicación deben asumir un papel protagonista, aportando conocimientos sobre audiencias, canales e impacto social para construir sociedades más comprensibles, inclusivas y democráticas.