Este artículo explora los dilemas filosóficos fundamentales que presenta el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) desde una perspectiva interdisciplinaria. Analiza críticamente la dialéctica entre beneficios potenciales y riesgos existenciales, examinando la posibilidad de sustitución humana y la aplicabilidad de categorías éticas binarias a sistemas autónomos. Cuestiona si la IA puede desarrollar atributos considerados exclusivamente humanos como el alma, la imaginación genuina o el instinto. La discusión se extiende a los sistemas de IA generativa, planteando interrogantes sobre la naturaleza del arte y la autoría. El análisis sostiene que la IA actual carece de intencionalidad creativa autónoma y conciencia estética, funcionando como herramienta de combinatoria estadística. Sin embargo, esta compleja simbiosis humano-IA desafía los marcos legales tradicionales, haciendo necesario desarrollar nuevas categorías jurídicas. El artículo concluye proponiendo un marco de coexistencia ontológica que potencie las capacidades humanas mientras gestiona proactivamente los riesgos asociados a la inteligencia no biológica.
This article explores the fundamental philosophical dilemmas presented by the development of Artificial Intelligence (AI) from an interdisciplinary perspective. It critically analyzes the dialectic between potential benefits and existential risks, examining the possibility of human substitution and the applicability of binary ethical categories to autonomous systems. It questions whether AI can develop attributes considered exclusively human, such as the soul,genuine imagination, or instinct. The discussion extends to generative AI systems, raising questions about the nature of art and authorship. The analysis argues that current AI lacks autonomous creative intentionality and aesthetic consciousness, functioning instead as a tool of statistical combinatorics. However, this complex human-AI symbiosis challenges traditional legal frameworks, making the development of new legal categories necessary. The article concludes by proposing a framework of ontological coexistence that enhances human capabilities while proactively managing the risks associated with non-biological intelligence.