This research analyzes the asceticism of behavior in neofascism from the perspective of the will to power, denouncing the imposition of actions that alienate freedom through sacralized mythologies. It also considers the numbing of critical thinking that accompanies the use of digital communication in propagating the myths that underpin violence. The exacerbation of individualism as a mechanism of cultural alienation is denounced. In this regard, the ethical shortcomings of vindicating the will in selfish and narcissistic terms are demonstrated, as a critique of Nietzschean anthropology, given that solidarity is evident as a manifestation of dignified societies. This is a critical review study based on the hermeneutic method. It concludes that neofascist totalitarianism reproduces specific movements and words that imply the silencing of the will. At the same time, it denounces the contradictions promoted by ethics that disregard the inherent dignity of others; therefore, just coexistence arises from recognizing human values as the foundation of rights.
Esta investigación analiza el ascetismo de la conducta en el neofascismo desde la categoría voluntad de poder; toda vez que se denuncia la imposición de acciones que enajenan la libertad ante mitologías sacralizadas. Conjuntamente, considera el adormecimiento del pensamiento crítico que acompaña el empleo de la comunicación digital al propagar los mitemas que sustentan la violencia. Se denuncia la exacerbación de la individualidad como mecanismo de enajenación cultural. En relación, se demuestran las falencias éticas de vindicar la voluntad en términos egoístas y narcisistas, como crítica a la antropología nietzscheana; siempre que se evidencia que la solidaridad como manifestación de sociedades dignas. Se trata de estudio de revisión crítica basado en el método hermenéutico. Concluye que el totalitarismo neofascista reproduce precisiones de movimiento y palabras que implican el silencio de la voluntad; a la vez, se denuncia los contrasentidos que promueven éticas que desconsideran la condición digna en la otredad, por esto, las convivencias justas suceden al reconocer los valores humanos como basamento de los derechos.