Barcelona, España
La participación del alumnado beneficia tanto a niños y niñas como a la propia institución educativa. Cuando la participación tiene relación con el diseño de espacios de aprendizaje, dar la voz al alumnado mejora los resultados del proceso de cambio de las aulas. Además, el diseño participativo mediado por herramientas visuales permite tener en cuenta las perspectivas y las percepciones de los participantes, así como considerarlas construcciones válidas y significativas. Es por ello que se realizó una investigación con el objetivo de conocer la perspectiva de los niños y las niñas sobre cómo deben ser las aulas. Se siguió una metodología cualitativa descriptiva, mediante el análisis de 81 dibujos realizados por alumnado de centros educativos públicos durante procesos de codiseño, en que se invitaba a los niños y las niñas a dibujar su aula ideal. Los resultados, codificados y analizados mediante Atlas-TI, muestran las preferencias del alumnado con relación a las aulas, esbozando espacios no tradicionales, a la par que refuerzan su compromiso activo en el cambio efectuado. Destaca el uso de su imaginación para proponer cambios radicales en sus aulas, relacionando la mejora del espacio con el bienestar y el aprendizaje. Además, el diseño participativo de los espacios de aprendizaje con herramientas visuales permiten tener en cuenta las perspectivas y percepciones de todos los participantes. Finalmente, el fomento de la participación permite al alumnado reflexionar sobre sus propias necesidades, desarrollar confianza en sí mismos y fomentar valores democráticos.
Student participation benefits both children and the educational institution itself. When participation is related to the design of learning spaces, giving learners a voice improves the outcomes of the process of classroom change. In addition, participatory design mediated by visual tools allows the perspectives and perceptions of participants to be taken into account and considered as valid and meaningful constructs. For this reason, research was carried out with the aim of finding out children’s perspectives on what classrooms should be like. A descriptive qualitative methodology was used, through the analysis of 81 drawings made by students from public schools during co-design processes, in which children were invited to draw their ideal classroom. The results, coded and analysed using Atlas-TI, show the pupils’ preferences in relation to classrooms, sketching non-traditional spaces, while reinforcing their active engagement in the change made. They use their imagination to propose radical changes in their classrooms, linking improved space to well-being and learning. In addition, the participatory design of learning spaces with visual tools allows the perspectives and perceptions of all participants to be taken into account. Finally, encouraging participation allows students to reflect on their own needs, develop self-confidence and foster democratic values