La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la gobernanza hídrica configura una paradoja constitucional inédita: mientras sus aplicaciones prometen optimizar el monitoreo y la distribución del agua, su infraestructura computacional demanda volúmenes crecientes del recurso, tensionando los principios del constitucionalismo ecológico ecuatoriano. El presente trabajo examina, desde el pensamiento de Boaventura de Sousa Santos y los marcos teóricos de la justicia cognitiva y el pluralismo jurídico, la compatibilidad entre esa incorporación tecnológica y el orden jurídico del Ecuador. Metodológicamente se articula un enfoque sistémico-estructural-funcional con un método hermenéutico-crítico y un análisis jurisprudencial comparado (Estados Unidos, Chile y Ecuador), complementado con evidencia empírica reciente sobre el consumo hídrico de los centros de datos. Los hallazgos sugieren que la IA reproduce lógicas extractivistas cuando opera al margen de los saberes locales e indígenas, genera tensiones sustantivas con el derecho humano al agua (art. 12 CRE), los derechos de la naturaleza (arts. 71-74 CRE) y el principio de precaución, y que el ordenamiento ecuatoriano ofrece vías jurisdiccionales idóneas para tutelar tales derechos frente a los riesgos tecnológicos. Se propone, en consecuencia, un modelo de gobernanza hídrica plural sustentado en el diálogo de saberes, la corresponsabilidad intercultural y la exigibilidad constitucional, como vía de reconstrucción epistemológica y normativa del derecho ambiental orientada al bien común y al equilibrio ecosistémico.
The emergence of artificial intelligence (AI) in water governance configures an unprecedented constitutional paradox: while its applications promise to optimize the monitoring and distribution of water, its computational infrastructure demands growing volumes of this resource, creating tensions with the principles of Ecuadorian ecological constitutionalism. This paper examines, drawing on the thought of Boaventura de Sousa Santos and the theoretical frameworks of cognitive justice and legal pluralism, the compatibility between such technological incorporation and the Ecuadorian legal order. Methodologically, it articulates a systemic-structural-functional approach with a hermeneutic-critical method and a comparative jurisprudential analysis (United States, Chile, and Ecuador), complemented by recent empirical evidence on water consumption in data centers. The findings suggest that AI reproduces extractivist logics when operating outside local and indigenous knowledge systems, generates substantive tensions with the human right to water (art. 12 of the Ecuadorian Constitution), the rights of nature (arts. 71-74), and the precautionary principle, and that the Ecuadorian legal system provides suitable jurisdictional remedies to safeguard such rights against technological risks. Consequently, a plural water governance model is proposed, grounded in the dialogue of knowledge, intercultural co-responsibility, and constitutional enforceability, as a pathway for the epistemological and normative reconstruction of environmental law oriented toward the common good and ecosystem balance.