Valencia, España
En la actualidad, los discursos de odio son una problemática social creciente, enraizada en miedos y repugnancias tanto individuales como colectivos. Este artículo propone una aproximación al fenómeno del odio y sus discursos, identificando sus precursores emocionales y subrayando el papel central de las emociones en la educación. Tomando como referente a Martha Nussbaum, se examina cómo el miedo y la repugnancia alimentan el odio, y por qué la empatía resulta insuficiente para contrarrestarlo. Frente a ello, se plantea la compasión ética como un valor moral esencial para revertir el odio y guiar las acciones humanas hacia la justicia y la convivencia. Asimismo, se analiza cómo el odio puede disfrazarse de compasión, permitiendo que discursos victimistas usurpen la vulnerabilidad de las verdaderas víctimas para legitimar la exclusión y la violencia, como ocurre en los nacionalismos extremos y la xenofobia. Desde un enfoque hermenéutico crítico, el artículo invita a una lectura reflexiva de los discursos analizados y destaca la necesidad de incluir la educación emocional y el pensamiento crítico en las aulas para promover la compasión como brújula moral frente al odio.
Today, hate speech represents a growing social challenge, rooted in individual and collective fears and disgust. This article offers an approach to hate and its discourses, identifying emotional precursors and emphasizing the key role of emotions in education. Drawing on Martha Nussbaum’s work, it examines how fear and disgust fuel hate, and why empathy alone is insufficient to counteract it. Instead, ethical compassion is proposed as a fundamental moral value to overcome hate and guide human action toward justice and coexistence. The text also explores how hate can disguise itself as compassion, allowing victimist discourses to usurp the vulnerability of real victims to justify exclusion and violence, as seen in extreme nationalism and xenophobia. Using a critical hermeneutic methodology, this work encourages reflective analysis of the discourses studied and highlights the importance of integrating emotional education and critical thinking in classrooms to promote compassion as a moral compass against hate.