México
En México, las infraestructuras urbanas han sido promovidas como soluciones a los problemas de movilidad y como complemento de desarrollos habitacionales impulsados por gobiernos de corte neoliberal. No obstante, la infraestructura vial también ha operado como instrumento de especulación territorial, en respuesta a la lógica del capital orientada a absorber excedentes en complicidad con el Estado. En el estado de Morelos, la ausencia de proyectos viales integrales, o bien su deficiente ejecución, ha llevado a la saturación de las vialidades existentes, forzadas a operar más allá de sus capacidades originales. Este artículo analiza los patrones de uso, los horarios de mayor flujo y los perfiles de usuarios en los traslados diarios entre Temixco y Cuernavaca, revelando una movilidad desigual estructurada por infraestructuras inconclusas. Se evidencia una priorización del automóvil privado sobre el transporte público, lo que profundiza las desigualdades espaciales y temporales. Además, emergen nuevas problemáticas asociadas, como el incremento de los tiempos de traslado, el deterioro del espacio público y la percepción de inseguridad. El estudio pone en cuestión el modelo de desarrollo urbano vigente y plantea la urgencia de repensar la movilidad como un derecho y no como un privilegio.
In Mexico, urban infrastructure has been promoted as a solution to mobility problems and as a complement to housing developments driven by neoliberal governments. However, road infrastructure has also operated as an instrument of land speculation, responding to the logic of capital to absorb surpluses in complicity with the state. In the state of Morelos, the absence of comprehensive road projects or their poor execution has led to the saturation of existing roads, forcing them to operate beyond their original capacity. This article analyzes usage patterns, peak traffic times, and user profiles in daily commutes between Temixco and Cuernavaca, revealing unequal mobility structured by unfinished infrastructure. A prioritization of private automobiles over public transportation is evident, deepening spatial and temporal inequalities. Furthermore, new associated problems are emerging, such as increased commute times, the deterioration of public spaces, and the perception of insecurity. The study questions the current urban development model and raises the urgent need to rethink mobility as a right, not a privilege.