Introducción. Las prácticas de la violencia experimentadas por los sobrevivientes del conflicto en una región del Caribe colombiano han tenido afectaciones colectivas y daños en las redes sociales y comunitarias con repercusiones en sus capacidades para relacionarse con otros y con el entorno, por la zozobra que trae consigo la guerra. El objetivo de este estudio fue determinar si variables sociodemográficas y el bienestar social (BS) predicen la resiliencia comunitaria (RC) en sobrevivientes del conflicto armado. Metodología. Se empleó un diseño no experimental, transversal y de alcance correlacional-predictivo. Participaron 200 personas, a quienes se les aplicó una ficha de caracterización psicosocial y dos escalas validadas de BS y RC. Se efectuó un análisis descriptivo de las variables sociodemográficas y de las puntuaciones obtenidas. La prueba de Kolmogorov-Smirnov indicó ausencia de normalidad, por lo que se utilizaron pruebas no paramétricas para las comparaciones entre grupos (U de Mann-Whitney y Kruskal-Wallis), además del coeficiente de correlación de Spearman para analizar asociaciones entre variables. Asimismo, se calculó el tamaño del efecto para estimar la magnitud de las diferencias observadas y se realizó una regresión lineal por pasos para examinar la capacidad predictiva de las variables independientes. Resultados. Los análisis descriptivos muestran niveles elevados tanto en RC como en BS. En RC se destacan las dimensiones de afrontamiento comunal y autoestima colectiva, mientras que en BS sobresalen la integración y la contribución social. Se identificaron correlaciones significativas entre BS, RC y algunas variables sociodemográficas. La integración social emergió como el predictor más consistente de la RC, seguida de la participación en actividades culturales. Los tamaños del efecto evidenciaron asociaciones de magnitud moderada, lo que sugiere relevancia práctica en los hallazgos. Discusión. La experiencia compartida de la violencia promueve la importancia de las conexiones sociales, los vínculos con familiares, amigos, vecinos y el desarrollo de un sentido de pertenencia con esos grupos. Conclusiones. El BS y los recursos culturales fortalecen la capacidad de las comunidades para rehacerse colectivamente, destacando la identidad cultural (IC) como factor protector. Los resultados aportan evidencia empírica relevante para la intervención social comunitaria, al identificar variables clave que fortalecen la RC, contribuyendo al diseño de programas de atención integral, políticas públicas y estrategias de acompañamiento psicosocial con enfoque territorial.
Introduction. The experiences of violence endured by survivors of the armed conflict in a subregion of the Colombian Caribbean have generated collective effects and caused damage to social and community networks, impacting their ability to interact with others and their environment due to the distress brought on by war. The objective of this study was to determine whether sociodemographic variables and social well-being (SWB) predict community resilience (CR) among survivors of the armed conflict. Methodology. A non-experimental, cross-sectional, and correlational-predictive design was employed. The sample consisted of 200 participants who completed a psychosocial characterization form and two validated scales measuring SWB and CR. Descriptive analyses were conducted for sociodemographic variables and scale scores. The Kolmogorov–Smirnov test indicated non-normal distributions; therefore, nonparametric tests (Mann–Whitney U and Kruskal–Wallis) were used for group comparisons, and Spearman’s correlation coefficient was applied to examine associations among variables. Effect sizes were calculated to estimate the magnitude of observed differences, and a stepwise linear regression was performed to assess the predictive capacity of the independent variables. Results. Descriptive analyses show high levels of both CR and SWB. In CR, the dimensions of communal coping and collective self-esteem stand out, while in SWB, social integration and social contribution are prominent. Significant correlations were identified between SWB, CR, and certain sociodemographic variables. Social integration emerged as the most consistent predictor of CR, followed by participation in cultural activities. Effect sizes indicated associations of moderate magnitude, suggesting practical relevance of the findings. Discussion. The shared experience of violence underscores the importance of social connections, ties with family, friends, and neighbors, and the development of a sense of belonging to these groups. Conclusions. Social well-being and cultural resources strengthen communities’ collective capacity for recovery, highlighting cultural identity as a protective factor. The results provide relevant empirical evidence for community social intervention, by identifying key variables that strengthen community resilience, contributing to the design of comprehensive care programs, public policies, and psychosocial support strategies with a territorial focus.