Este artículo presenta la lección inaugural pronunciada en la apertura del curso académico 2025-26 en la Universidad Loyola Andalucía. Se centra en los desafíos más urgentes que enfrenta la sociedad actual, como la pobreza persistente, el cambio climático, la desigualdad, la inequidad de género, las migraciones, la deuda externa, la disminución de la cooperación internacional y la crisis del multilateralismo, se explora el papel crucial de las universidades en el fomento del desarrollo humano y sostenible. Se subraya la necesidad de que las universidades, especialmente aquellas con una tradición jesuita, fomenten una ciudadanía comprometida con principios de justicia, solidaridad y responsabilidad ecológica. Partiendo del concepto de "Educación para la Ciudadanía Global", la intervención plantea que las universidades deben preparar a los estudiantes para abordar estos desafíos mediante el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y toma de decisiones colaborativa. Asimismo, se destaca la integración de la espiritualidad ignaciana—con valores como la justicia, la humanidad y la fe—en la misión educativa, con el fin de formar líderes responsables. La lección culmina con un llamado a la acción, instando a las universidades a transformar la intención en acción concreta y a formar no solo a los mejores del mundo, sino a los mejores para el mundo.
This article presents the inaugural lecture delivered at the opening of the 2025-26 academic year at Universidad Loyola Andalucía. Focusing on the most urgent challenges facing contemporary society, such as persistent poverty, climate change, inequality, gender inequity, migration, external debt, the decline of international cooperation, and the crisis of multilateralism, it explores the crucial role universities play in promoting human and sustainable development. The need for universities, particularly those with a Jesuit tradition, to foster a citizenship committed to justice, solidarity, and ecological responsibility is emphasized. Building on the concept of “Education for Global Citizenship,” the lecture argues that universities must equip students with critical thinking and collaborative decision-making skills to address these global challenges. Furthermore, the integration of Ignatian spirituality—values such as justice, humanity, and faith—into the university’s mission is highlighted, aiming to prepare students for responsible leadership. The lecture concludes with a call to action, urging universities to move from intention to concrete action and to form not just the best in the world, but the best for the world.