Este estudio estima, por primera vez, la generación y el potencial energético de los subproductos del café en Centroamérica, a partir de datos secundarios sobre flujos de masa del procesamiento húmedo y rendimientos de biocombustibles mediante diversas rutas de valorización. Los resultados indican que el procesamiento del café genera 3.2 millones de toneladas de subproductos, principalmente pulpa y mucílago, que representan más del 60% de la masa inicial de las cerezas de café. Entre las rutas de valorización, la digestión anaeróbica de estos subproductos podría producir hasta 172.6 millones de m³ de metano al año, equivalentes a 1.71 millones de MWh de energía, lo que se traduciría en un ahorro potencial de hasta 140 millones de dólares en combustibles. Estas alternativas permitirían sustituir combustibles fósiles, reducir emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la sostenibilidad del sector cafetalero. No obstante, su implementación requiere superar desafíos técnicos, económicos y de infraestructura, así como promover políticas públicas, inversiones y capacitación que faciliten la adopción de tecnologías de valorización dentro de una estrategia regional de bioeconomía circular.
This study estimates, for the first time, the generation and energy potential of coffee by-products in Central America, based on secondary data on mass flows from wet processing and biofuel yields from different valorization pathways. The results indicate that this process generates approximately 3.2 million tons of by-products, mainly pulp and mucilage, which account for more than 60% of the initial mass of coffee cherries. Among the valorization pathways, the anaerobic digestion of these by-products could produce up to 172.6 million m³ of methane per year, equivalent to 1.71 million MWh of energy, representing potential fuel cost savings of up to 140 million USD. These alternatives could replace fossil fuels, reduce greenhouse gas emissions, and enhance the sustainability of the coffee sector. However, their implementation requires overcoming technical, economic, and infrastructure challenges, as well as promoting public policies, investments, and capacity building to facilitate the adoption of valorization technologies within a regional circular bioeconomy strategy