Madrid, España
La crisis ecológica y civilizatoria actual exige revisar los fundamentos éticos y epistemológicos desde los que la humanidad se ha relacionado históricamente con el medio. Este artículo propone un recorrido teórico-crítico por los principales marcos conceptuales que han configurado la visión moderna de los seres humanos y su relación con la naturaleza: desde el antropocentrismo clásico, que situó al ser humano (aunque no todos los seres humanos) como medida y fin de todas las cosas, hasta las corrientes contemporáneas que buscan modular o reconfigurar esa relación, como el biocentrismo, el ecocentrismo, el ecofeminismo, el pensamiento decolonial y los enfoques posthumanistas.
El análisis que se presenta reconoce convergencias en torno a una comprensión relacional y compleja de la vida, pero también tensiones críticas, como el riesgo de que el descentramiento posthumanista diluya la responsabilidad moral y política, o de que los discursos globales de sostenibilidad mantengan sesgos antropocéntricos y tecnocráticos. Desde esa mirada, se sostiene que la educación ambiental debe integrar las dimensiones ética, política y epistémica del cambio civilizatorio. Se argumenta la necesidad de una educación ambiental capaz de cuestionar las narrativas de dominio, separación y excepcionalidad de lo humano, que han sido la base del pensamiento occidental, e impulsar una comprensión relacional, interdependiente y ecosocial de la existencia.
En un contexto de colapso ecosocial y emergencia climática, se propone repolitizar la educación ambiental como espacio de diálogo ético, de justicia ecosocial y de aprendizaje colectivo, orientado a la reconstrucción del vínculo entre humanidad y naturaleza. En definitiva, se aboga por una nueva pedagogía ecosocial que reconozca nuestra ecodependencia y asuma la responsabilidad compartida de garantizar la sostenibilidad de la vida en el planeta.
The current ecological and civilizational crisis calls for a profound revision of the ethical and epistemological foundations through which humanity has historically related to the environment. This article offers a theoretical and critical exploration of the main conceptual frameworks that have shaped the modern understanding of human beings and their relationship with nature: from classical anthropocentrism, which positioned the human (though not all humans) as the measure and end of all things, to contemporary approaches that seek to modulate or reconfigure that relationship, such as biocentrism, ecocentrism, ecofeminism, decolonial thought, and posthumanist perspectives.
The analysis identifies convergences around a relational and complex understanding of life, but also critical tensions, such as the risk that posthumanist decentering may dilute moral and political responsibility, or that global sustainability discourses may perpetuate anthropocentric and technocratic biases. From this standpoint, the paper argues that environmental education must integrate the ethical, political, and epistemic dimensions of civilizational transformation. It highlights the need for an environmental education capable of challenging the narratives of domination, separation, and human exceptionalism that have underpinned Western thought, while fostering a relational, interdependent, and ecosocial understanding of existence.
In the context of ecosocial collapse and climate emergency, the article advocates for repoliticizing environmental education as a space for ethical dialogue, ecosocial justice, and collective learning oriented toward rebuilding the bond between humanity and nature. Ultimately, it calls for a new ecosocial pedagogy that recognizes our ecodependence and assumes the shared responsibility of ensuring the sustainability of life on Earth.