Argentina
Este artículo analiza la defensa de la escuela formulada por Jan Masschelein y Maarten Simons, quienes la conciben como un espacio de tiempo libre no productivo. Se plantea como hipótesis que dicha concepción descansa en un triple esencialismo —nominal, racional y afectivo— que fetichiza lo escolar y la invisibiliza como tecnología que canaliza prácticas. El análisis confirma que este esencialismo apela a la scholé como mito, por la atribución de una capacidad racional y por la centralidad del amor como fundamento de legitimidad. Esto produce efectos de impotencia reflexiva y bloqueo de la imaginación en un escenario acelerado de digitalización y culturas prefigurativas.Se sustenta un análisis teórico-crítico que articula aportes de la historia y la sociología, nociones foucaultianas de tecnología y gubernamentalidad y estudios sobre evolución cultural. La enseñanza es considerada como una capacidad adaptativa de la especie humana, anterior y exterior a la escuela, cuestionando su naturalización como hábitat exclusivo.Los hallazgos sugieren que el énfasis en el amor como fundamento de legitimación configura un blindaje normativo que, lejos de empoderar a los docentes intensifica la decepción y la impotencia, particularmente en una cultura prefigurativa, donde la centralidad simbólica del adulto se ve erosionada, comprometiendo el horizonte testimonial de lo escolar.El artículo propone identificar otros modos de anidar la enseñanza, sugiriéndose tres vías complementarias: rechazar el fetiche escolar mediante la historización de lo escolar; cartografiar espacios donde emergen tiempos no productivos; y explorar acoples entre formas escolares y postescolares, evaluando efectos sobre la atención y la igualdad de acceso al conocimiento. Se propone abrir la imaginación prescindiendo de la recurrencia mitificada y así identificar flujos capaces de sostener lo educativo en su carácter evolutivo, abierto y contingente.
This article analyzes the defense of the school formulated by Jan Masschelein and Maarten Simons, who conceive it as a space of non-productive free time. The hypothesis advanced is that this conception rests on a triple essentialism—nominal, rational, and affective—that fetishizes the school and obscures it as a technology that channels practices. The analysis confirms that this essentialism appeals to scholé as a myth, to the attribution of a rational capacity, and to the centrality of love as the ultimate foundation of legitimacy. This produces effects of reflexive impotence and blocks imagination in an accelerated scenario of digitalization and prefigurative cultures.The study is based on a theoretical-critical analysis that draws on history and sociology, Foucauldian notions of technology and governmentality, and research on cultural evolution. Teaching is considered as an adaptive capacity of the human species, prior to and external to the school, thereby questioning its naturalization as the exclusive habitat of education.The findings suggest that the emphasis on love as a source of legitimacy configures a normative shield which, far from empowering teachers, intensifies disappointment and impotence—particularly in a prefigurative culture where the symbolic centrality of adults is eroded, undermining the testimonial horizon of schooling.The article proposes identifying alternative ways of embedding teaching, suggesting three complementary paths: rejecting the school fetish through the historicization of schooling; mapping spaces where non-productive times emerge; and exploring couplings between school and post-school forms, assessing their effects on attention and equality of access to knowledge. It calls for opening educational imagination beyond mythologized recurrences in order to identify flows capable of sustaining education in its evolutionary, open, and contingent character.