El artículo propone una lectura fenomenológica de la formación en su vínculo constitutivo con el mal, la violencia y la pasividad, entendidos como límites internos al cuidado del alma. En primer lugar, se aborda el mal radical como estructura de la voluntad y como límite de la formación, articulando la tesis de la propensión al mal, la noción de banalidad del mal y las descripciones psicológicas de la crueldad ordinaria. En segundo lugar, se desarrolla la pasividad como estructura de la formación: pasividad originaria, mundo de la vida, adquisición y aprendizaje, corporalidad y saber tácito, cuidado del alma como reapropiación crítica del trasfondo pasivo. En tercer lugar, se examina la violencia desde la ontología de la paz y los anti-trascendentales en J. Milbank, mostrando cómo la sociedad del espectáculo y la virtualidad producen una doble pasividad espectatorial que atraviesa también las prácticas educativas. A partir de este recorrido, se establecen invariantes fenomenológicas del vínculo formación–mal–violencia–pasividad y se esboza una pedagogía del límite: la formación como apropiación crítica del No matarás, como ruptura de la doble pasividad y como cuidado simultáneo del alma y del mundo en sociedades marcadas por la violencia.
This article offers a phenomenological reading of formation (Bildung) in its constitutive relation to evil, violence and passivity, understood as inner limits of the care of the soul. The article shows how evil disfigures the sense of the lifeworld and undermines any naïve educational claim to guarantee the subject’s goodness. Second, passivity is developed as a structural dimension of formation: original passivity, the lifeworld, acquisition and learning, embodiment and tacit know-how, and the care of the soul as a critical reappropriation of the passive background. Third, violence is analysed through J. Milbank’s ontology of peace and anti-transcendentals, highlighting how the society of the spectacle and contemporary virtuality generate a double passivity of spectatorship that also permeates educational practices. On this basis, the article establishes phenomenological invariants of the formation–evil–violence–passivity nexus and sketches a pedagogy of the limit: formation as critical appropriation of the Thou shalt not kill, as interruption of double passivity, and as simultaneous care of the soul and of the world in societies marked by pervasive violence.