El relato clásico del desarrollo profesional, un empleo estable, ascensos previsibles y reconocimiento institucional, convive hoy con trayectorias más fragmentadas, flexibles y abiertas al cambio. La llegada de la Generación Z al mercado laboral no inaugura esta transformación, pero sí la hace visible: una nueva forma de entender el trabajo, el aprendizaje y la ambición profesional está redefiniendo las reglas del crecimiento en las organizaciones.