El absentismo laboral volvió a marcar máximos históricos en 2025 y se ha convertido en uno de los mayores retos para empresas y administraciones. Sin embargo, reducirlo exige algo más que medidas disciplinarias: requiere reformas públicas, cambios regulatorios y estrategias empresariales preventivas capaces de abordar un fenómeno complejo y multifactorial.