En España, el debate sobre igualdad y diversidad laboral suele centrarse por separado en género o edad. Pero existe un punto ciego que permanece invisible: las mujeres mayores de 45 años. Con formación superior y una trayectoria profesional sólida, este colectivo sigue enfrentando dobles barreras que limitan su acceso, estabilidad y promoción en el mercado laboral. Comprender esta intersección no solo es una cuestión de justicia, sino un imperativo estratégico para aprovechar talento, garantizar eficiencia económica y construir un mercado laboral verdaderamente inclusivo y sostenible.