El envejecimiento demográfico, la presión sobre el sistema de pensiones y la escasez de talento obligan a replantear el papel de los profesionales mayores de 50 años en el mercado laboral. Este artículo propone una lectura de ese desafío, centrada en qué está ocurriendo con los profesionales de "50 y tantos", por qué la prejubilación ha dejado de ser una norma cultural y cómo la conciliación puede convertirse en el mecanismo más eficaz para integrar simultáneamente talento sénior y joven sin sacrificar productividad, compromiso ni reputación. En otras palabras, cómo transitar del conflicto generacional a la alianza generacional mediante políticas y comunicación coherentes.