El sector pesquero español, desde la actividad extractiva y la acuicultura hasta el consumo, dentro y fuera de los hogares, se enfrenta a grandes retos de futuro que se concentran, entre otros, en tres grandes ejes: la necesidad de innovación y tecnología adecuadas para una pesca cada vez más sostenible, la dificultad de garantizar el relevo generacional en todas las fases de la cadena de actividades en el sector y las estrategias para recuperar el consumo, sobre todo en los hogares y entre la población más joven. Unos retos para los que España parte con la ventaja de contar con un sector muy potente que se sitúa a la vanguardia de la pesca sostenible. La flota combina tradición e innovación, aplicando prácticas responsables que protegen la biodiversidad, fomentan la regeneración de los recursos y minimizan el impacto ambiental. La modernización tecnológica, el uso de artes de pesca selectivas y la economía circular permiten producir de manera eficiente y sostenible, garantizando que los productos del mar lleguen al consumo con una huella de carbono mínima.