La desinformación sobre alimentación es una amenaza que puede acabar distorsionando el mercado, porque altera la toma de decisiones de compra. Entre sus consecuencias destaca la modificación de los hábitos alimentarios, las dietas desequilibradas, las pérdidas económicas, la reputación de las marcas puesta en entredicho o las dificultades que tienen las personas consumidoras para entender el etiquetado. Las falsedades en materia de nutrición y alimentación se centran, entro otros aspectos, en los llamados productos milagro, los súper alimentos, las dietas detox y los aditivos; en definitiva, corrientes en alimentación que, en algunos casos se instauran cuando apenas se han iniciado estudios que las avalen. Sin menoscabo de que existan profesionales que realicen una labor divulgativa rigurosa, abundan las voces que opinan sin el conocimiento necesario. Proliferan perfiles en redes sociales con un elevado número de seguidores, aunque sin la formación académica o científica adecuada en nutrición, que se presentan como expertos y difunden recomendaciones o pautas alimentarias carentes de evidencia científica.