La transformación digital ha elevado la tecnología a dimensión estratégica, aunque la gestión reactiva de TI expone a las empresas a riesgos operacionales y f inancieros críticos. Entendida como una arquitectura de gobernanza y resiliencia, la inteligencia artificial aplicada a las operaciones de TI hace que estas dejen de ser un centro de costes para convertirse en un habilitador de valor.