Esta investigación explora el papel de la alfabetización mediática en la formación de estudiantes de Periodismo para afrontar el discurso de odio digital. Desde un enfoque cualitativo y mediante un estudio de caso instrumental, se aplicaron dos técnicas complementarias: análisis de contenido de publicaciones en la red X y entrevistas estructuradas a estudiantes de Periodismo de la Universidad de Zaragoza. Los resultados evidencian que el discurso de odio digital se configura a través de estrategias discursivas específicas, con alto grado de agresividad simbólica hacia colectivos como afrodescendientes, musulmanes y la comunidad LGTBI+, y se amplifica especialmente desde cuentas influyentes. Los estudiantes, si bien muestran conciencia crítica sobre el problema, tienden a adoptar respuestas pasivas, marcadas por la autocensura, por lo que no intervienen activamente. Se observa la falta de integración práctica entre saber y hacer, lo que limita la producción de contra-narrativas por parte del estudiantado para evitar confrontaciones en lugar de disputar simbólicamente los espacios digitales. A partir de los resultados se propone un mapa con 7 dimensiones y 24 indicadores de la competencia mediática necesarias en la formación periodística para actuar frente al discurso de odio. Se concluye que estos discursos no solo vulneran a las víctimas, sino que deteriora el espacio público. La formación periodística debe, por tanto, incorporar de forma transversal la alfabetización mediática crítica, orientada a desarrollar la competencia mediática desde la participación ética, crítica, creativa y comprometida que permitan a los futuros comunicadores actuar como agentes de transformación social.
This study explores the role of media literacy in the education of journalism students to confront the digital hate speech. Employing a qualitative approach and an instrumental case study design, two complementary techniques were applied: content analysis of posts on the platform X and structured interviews with Journalism students from the University of Zaragoza. The findings reveal that digital hate speech is structured through specific discursive strategies, exhibiting high levels of symbolic aggression toward groups such as people of African descent, Muslims, and the LGTBI+ community, and is predominantly amplified by influential accounts. Although students demonstrate critical awareness of the issue, they tend to adopt passive responses marked by self-censorship, thereby limiting their active engagement. There is a lack of practical connection between knowing and doing. This limits students from creating counter-narratives and leads to their avoiding confrontations instead of symbolically challenging digital spaces. Based on the results, a map is proposed with 7 dimensions and 24 indicators of media literacy necessary in journalism training to address hate speech. It is concluded that such discourse not only harms victims but also damages the public sphere. Journalism training must, therefore, incorporate critical media literacy across all disciplines, aimed at developing media competence through ethical, critical, creative, and committed participation that enables future communicators to act as agents of social transformation.