Este artículo presenta un análisis del modelo de innovación pedagógica del programa SOMOS VOZ desde la articulación de dos de sus programas pedagógicos fundamentales: habilidades parentales y aprendizaje escolar, que se han llevado a cabo en los centros socioeducativos de Poble-sec y del Raval de la Fundación Pere Tarrés. Este análisis se ha realizado con un total de 17 NNA y sus familias. Mediante un enfoque sistémico, constructivista y comunitario, se examinan los objetivos, metodologías, experiencias exitosas, beneficios e impactos de esta intervención integrada. El texto evidencia cómo el trabajo conjunto entre familia, escuela y comunidad educativa fortalece tanto los procesos de enseñanza-aprendizaje como la función educativa de las familias, y contribuye a la inclusión y bienestar de niños, niñas y adolescentes (NNA) en situación de vulnerabilidad. A través de la coordinación educativa, el acompañamiento familiar y el desarrollo de competencias clave, se promueve una red de corresponsabilidad educativa que impacta positivamente en el rendimiento académico, el vínculo afectivo y la cohesión comunitaria.
This article presents an analysis of the pedagogical innovation model proposed by the SOMOS VOZ programme, based on the application of two of its fundamental pedagogical focuses: parenting skills and school learning. The programme was implemented at socio-educational centres run by the Pere Tarrés Foundation in the Poble-sec and Raval neighbourhoods of Barcelona. The study focused on a total of 17 children and their families. The objectives, methodologies, successful experiences, benefits and impacts of this integrated intervention are examined from a systemic, constructivist and community-based approach. The results show how joint work between families, schools and the educational community can strengthen both teaching-learning processes and the educational role of families, as well as contributing to the inclusion and wellbeing of children and adolescents in vulnerable situations. Educational coordination, family support and the development of key skills help to develop a network of educational co-responsibility that has a positive impact on academic performance, emotional bonds and community cohesion