El proyecto SOMOS VOZ pone en el centro la intervención integral con niños, niñas y sus familias, integrando los sistemas de prevención y protección desde una perspectiva relacional y sistémica. El objetivo principal es evitar y/o minimizar la institucionalización de los menores. Por lo tanto, este programa tiene un carácter eminentemente preventivo. En respuesta a la necesidad de herramientas para abordar este enfoque, se crearon espacios de supervisión profesional, concebidos como lugares de cuidado, reflexión y crecimiento para las profesionales implicadas en el programa. Estos espacios, realizados de forma virtual en grupos amplios, ofrecieron oportunidades para revisar prácticas, compartir inquietudes y desarrollar estrategias efectivas en el trabajo con las familias. A través de herramientas como mapas relacionales, genogramas, ecomapas, equipos reflexivos y dinámicas del “como si”, se promovió una mirada ampliada de las situaciones y una comprensión más profunda de los vínculos familiares. La supervisión se enfocó también en el desarrollo de competencias profesionales, integrando conocimientos teóricos, habilidades prácticas y el estilo personal de cada profesional. Este proceso permitió reconocer la propia implicación en las intervenciones, favoreciendo una práctica más consciente, ética y eficaz. Así, los espacios de supervisión se consolidaron como una herramienta esencial para fortalecer las intervenciones, mejorar el acompañamiento a las familias y garantizar el bienestar integral de la infancia.
The SOMOS VOZ programme focuses on comprehensive intervention with children and their families, integrating prevention and protection systems from a relational and systemic perspective. Its main objective is to prevent and/or minimise the institutionalisation of minors. Accordingly, the programme is eminently preventive in nature. In response to the need for tools to implement this approach, professional supervision mechanisms were established, designed as spaces for care, reflection and growth for workers involved in the programme. These spaces, conducted virtually in large groups, provided opportunities to review practices, share concerns, and develop effective strategies for working with families. Tools such as relational maps, genograms, ecomaps, reflective teams, and ‘as if’ dynamics encouraged a broader view of situations and a deeper understanding of family ties. Supervision also focused on developing professional skills, integrating theoretical knowledge, practical competences and the personal style of each professional. This process enabled recognition of personal involvement in interventions, promoting a more conscious, ethical, and effective practice. As a result, supervision spaces were firmly established as an essential tool for enhancing interventions, improving support for families, and ensuring children’s integral wellbeing.