En este artículo compartimos la experiencia como profesionales de la psicología en el proyecto SOMOS VOZ, orientado a la prevención de la institucionalización infantil desde los centros socioeducativos. La intervención se basó en una integración de la teoría del apego, la resiliencia y la perspectiva sistémica, con una mirada contextual y no patologizante. Hablamos de la participación actual en los espacios cotidianos de los niños, niñas y adolescentes, construyendo vínculos significativos que funcionan como plataformas de contención y transformación. Con las familias, se describe nuestra intervención desde un acompañamiento respetuoso, honesto y adaptado a sus realidades, fomentando el empoderamiento parental. Describimos, por último, el apoyo a los equipos educativos, promoviendo la reflexión conjunta y la sostenibilidad vincular. A lo largo del artículo se defiende la idea de que el tiempo, la estabilidad y una intervención coherente con los principios teóricos son esenciales para futuras intervenciones de este tipo. Esta experiencia reafirma el valor del vínculo como herramienta terapéutica en contextos de vulnerabilidad social.
This article describes our experience as psychologists in the SOMOS VOZ project, which aims to prevent the institutionalisation of children in socio-educational centres. The intervention described was based on the integration of attachment theory, resilience and a systemic perspective based on a contextual and non-pathologising approach. We discuss current participation in the everyday lives of children and adolescents, building meaningful bonds that operate as platforms for support and transformation. Our intervention with the families is characterised as respectful, honest and adapted to their realities, promoting parental empowerment. Finally, we describe the support we provide to educational teams, encouraging joint reflection and sustainable relationships. The article as a whole supports the idea that time, stability and an intervention consistent with theoretical principles are essential elements for future interventions of this type. This experience reaffirms the value of personal bonds as a therapeutic tool in contexts of social vulnerability.