Este artículo presenta la experiencia de implementación de los programas “Ocio, Deporte y Cultura” y “Participación Infantil”, enmarcados en el Modelo de Innovación Pedagógica SOMOS VOZ. El contexto de intervención son dos centros socioeducativos (CSE) de la Fundación Valsé ubicados en Madrid que trabajan desde una perspectiva preventiva con jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad: el Proyecto Puzle (Fuencarral – El Pardo) y el Proyecto Trampolín (Ciudad Lineal). A través de metodologías participativas, inclusivas y basadas en el acompañamiento, se han promovido procesos de empoderamiento, cohesión comunitaria y desarrollo de competencias ciudadanas en niños, niñas y adolescentes (NNA). El trabajo en red con entidades del entorno y la implicación progresiva de las familias han sido elementos clave para la sostenibilidad del modelo. El artículo expone aprendizajes significativos, como la necesidad de reformular la cultura evaluativa, repensar las relaciones de poder y resignificar el rol de los equipos educativos. La experiencia permite concluir que los centros socioeducativos son espacios privilegiados para construir una ciudadanía activa desde la infancia y fomentar el derecho a la participación en contextos reales de transformación social.
This article presents the experience of implementing the Leisure, Sport and Culture and Child Participation programmes under the aegis of the SOMOS VOZ Educational Innovation Model. The context of the intervention are two socio-educational centres run by the Valsé Foundation in Madrid. Their work takes a preventive approach to assisting young people and families in vulnerable situations. The centres are the Puzle Project (Fuencarral–El Pardo) and the Trampolín Project (Ciudad Lineal). Participatory, inclusive and support-based methodologies are employed to promote processes of empowerment, community cohesion and the development of citizenship skills in children and adolescents. Networking with local organisations and the gradually increasing involvement of families are key elements in the sustainability of the model. The article presents significant lessons learned, such as the need to reformulate the culture of evaluation, rethink power relations and redefine the role of educational teams. The experience leads to the conclusion that socio-educational centres are spaces of excellence for building active citizenship from childhood and promoting the right to take part in real contexts of social transformation