Madrid, España
La tensión histórica entre las perspectivas estructuralistas y aquellas centradas en la agencia individual ha dificultado tradicionalmente la comprensión integral de la conducta humana en las ciencias sociales. Este estudio examina el modelo COM-B (Capacidad, Oportunidad, Motivación) como una síntesis teórica capaz de superar esta dicotomía al integrar factores psicológicos y contextuales en la explicación de la conducta social humana. A través de una revisión exploratoria (scoping review) de la literatura en Web of Science, PsycINFO y Elicit, se analizó el desarrollo y aplicación del modelo, revelando un predominio de investigaciones cualitativas centradas en la salud y una notable laguna metodológica en la medición estandarizada de sus componentes. A pesar de su penetración limitada en la sociología general frente a las ciencias de la salud, los resultados confirman el potencial del COM-B como un modelo robusto para el diseño de políticas públicas y enfoques de intervención multicomponente. Se concluye que el modelo ofrece una contribución significativa para las ciencias sociales y del comportamiento, proporcionando un marco necesario para trascender las explicaciones monocausales y expandir el análisis hacia dominios conductuales inexplorados como el político o el económico.
The longstanding tension between structuralist approaches and agency-centered accounts has constrained integrative explanations of human behavior in the social sciences. This study evaluates the COM-B (Capability, Opportunity, Motivation) model as a theoretical synthesis that can bridge this divide by linking psychological processes with contextual conditions in explanations of social behavior. We conduct a scoping review of literature indexed in Web of Science, PsycINFO, and Elicit and find that COM-B research concentrates largely in health-related domains and relies predominantly on qualitative designs. The review also identifies a major methodological gap: researchers rarely use standardized measures to operationalize and compare the model’s components across studies. Although COM-B has gained less traction in general sociology than in the health sciences, the findings indicate that the model can support public policy design and multicomponent intervention development. Overall, COM-B offers a valuable framework for the social and behavioral sciences by moving beyond monocausal explanations and extending behavioral analysis to underexamined domains, including political and economic behavior.