Este año arranca con una intensa agenda laboral que obliga a los departamentos de Recursos Humanos a reforzar su papel estratégico. Subidas salariales en el horizonte, nuevos permisos, cambios en la contratación formativa, más exigencias en transparencia retributiva, registro horario digital y un mayor escrutinio sobre el uso de la inteligencia artificial configuran un escenario de alta complejidad normativa. Anticiparse, coordinar y gestionar el impacto de estas reformas será clave para garantizar el cumplimiento legal sin perder de vista la experiencia del empleado y la sostenibilidad del negocio.