Villanueva de la Cañada, España
El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje no solo afecta a la competencia lingüística, sino que se asocia a ansiedad, depresión, baja autoestima y vulnerabilidad social. Presenta, además, dificultades persistentes en la interacción con iguales y riesgo de victimización escolar. Desde la teoría constructivista, el lenguaje resulta clave para la categorización y la precisión de la experiencia emocional. El objetivo de este artículo es sintetizar la evidencia sobre el vínculo lenguaje–emoción en el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje e integrar los hallazgos para proponer un modelo neuroeducativo de la competencia emocional aplicable al ámbito escolar. Se llevó a cabo una revisión sistemática con integración narrativa de estudios empíricos y teóricos sobre el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje, emoción y educación, incluyendo revisiones sistemáticas, longitudinales y cualitativas. Se priorizaron trabajos con medidas validadas de ansiedad, regulación e interacción social. Los resultados muestran cuatro patrones: (1) dificultades de interacción y victimización; (2) incremento de ansiedad, mediado por intolerancia a la incertidumbre e insistencia en la rutina; (3) sintomatología depresiva, ligada a estrategias evitativas; y (4) repertorio verbal limitado que reduce la granularidad emocional y la autorregulación. En España se constata escasez de estudios longitudinales y cualitativos y la escasa integración de variables emocionales en investigación y política educativa. En conclusión, se propone un modelo neuroeducativo centrado en el enriquecimiento del vocabulario emocional, el entrenamiento en flexibilidad ante la incertidumbre, la promoción de estrategias de regulación adaptativa y el fortalecimiento de la participación social, sustentado en la detección temprana y en una agenda normativa que incorpore el componente emocional del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje.
Developmental Language Disorder not only affects linguistic competence, but is also associated with anxiety, depression, low self-esteem and social vulnerability. It additionally entails persistent difficulties in peer interaction and an increased risk of school victimisation. From a constructivist perspective, language is key to the categorisation and precision of emotional experience. The aim of this article is to synthesise the evidence on the language–emotion link in Developmental Language Disorder and to integrate the findings in order to propose a neuroeducational model of emotional competence applicable to school settings. A systematic review with narrative integration was conducted on empirical and theoretical studies on Developmental Language Disorder, emotion and education, including systematic reviews, longitudinal studies and qualitative research. Priority was given to work using validated measures of anxiety, regulation and social interaction. The results show four main patterns: (1) interaction difficulties and victimisation; (2) increased anxiety, mediated by intolerance of uncertainty and insistence on routine; (3) depressive symptomatology, linked to avoidant strategies; and (4) a limited verbal repertoire that reduces emotional granularity and self-regulation. In Spain, there is a clear scarcity of longitudinal and qualitative studies and a limited integration of emotional variables in research and educational policy. In conclusion, a neuroeducational model is proposed focusing on the enrichment of emotional vocabulary, training in flexibility under uncertainty, the promotion of adaptive regulation strategies and the strengthening of social participation, grounded in early identification and in a policy agenda that explicitly incorporates the emotional component of Developmental Language Disorder.