¿Por qué tantos líderes evitan los conflictos? Más que por falta de capacidad, es por miedo a perder autoridad, a equivocarse. Sin embargo, en un entorno donde la desafección crece y los equipos se desgastan, ignorar el conflicto es la verdadera amenaza. Hay que asumirlo como un espacio de innovación y cohesión. A través del liderazgo antiautoritario, es necesario transformar la tensión en oportunidad mediante el diálogo y la cooperación. El futuro pertenece a quienes se atreven a mirar de frente a la incomodidad y convertirla en crecimiento.