Matt Bernardini, Morgane Fert Malka
Destruidos de resultas de un acto de sabotaje perpetrado por un equipo ucraniano con, probablemente, el apoyo de Estados Unidos, los gasoductos Nord Stream, que transportaban gas ruso a Alemania, yacen inertes en el fondo del mar Báltico. Los Estados europeos, que pretenden prescindir de los hidrocarburos rusos, han descartado volver a ponerlos en servicio. Pero, entre bastidores, Moscú y Washington se interesan por su futuro.