En noviembre, investigadores ucranianos revelaron la existencia de un vasto sistema de malversación de fondos en el sector energético. Este escándalo pone de manifiesto la persistencia de una corrupción endémica a pesar de la guerra, que parecía haber debilitado a los clanes político-financieros. Desde el colapso de la Unión Soviética, estos no han dejado de reconfigurarse, a pesar de las promesas del Gobierno.