Madrid, España
La existencia de Coronas que trascienden a una nación, comúnmente conocidas como uniones personales de las Coronas, supone un desafío a la regulación jurídico-constitucional de las monarquías. La pervivencia de un mismo rey para diferentes naciones puede llegar a poner en cuestión la independencia y soberanía normativa de cada país, por cuanto mantener al mismo monarca requiere de simetrías jurídicas que, en caso de no consensuarse, pueden contradecir el principio de igualdad entre Estados del derecho público internacional. La sustitución y la sucesión del rey son dos de los principales objetos de controversia, ya que, para conservar al mismo monarca, todos los Estados han de estar de acuerdo en sus procedimientos. Así ocurre con el orden sucesorio y la regencia. Este estudio analiza cómo el Reino Unido y las otras catorce monarquías que comparten al rey de Inglaterra como jefe de Estado han hecho frente a esta cuestión desde que hace ahora un siglo, en 1926, se aprobara la Declaración de Balfour.
The existence of Crowns that transcend a nation, most known as the personal union of the Crown, challenges the legal and constitutional regulation of Monarchies. The persistence of the same King in different nations can call into question the independence and normative sovereignty of each country, since the continuity of this commonwealth requires legal symmetries that, with no consensus, may contradict the principle of equality between states as the very foundation of international public law. The substitution and succession of the Monarch are two of the main sources of controversy, since, to keep the same Sovereign, every state must agree on their constitutional procedures. This is the case with the royal line of succession and the Regency. This paper analyses how the United Kingdom and the other fourteen monarchies that share the King of England as Head of State have addressed this issue since the adoption of the Balfour Declaration a century ago, in 1926.