Alicante, España
Este artículo pretende abordar el problema de la ontología de las normas sociales, incluyendo las jurídicas, y defenderá una concepción proposicional de acuerdo con la cual las normas son proposiciones —esto es, contenidos de expresiones lingüísticas y actitudes cognitivas— que existen en virtud de actos de aceptación. En la primera parte se distinguen diferentes usos del término “norma” para señalar que el foco se centrará en el género “prescriptivo”. En la segunda parte se presentará algunas propuestas sobre la ontología de las normas prescriptivas y se delinearán diversos desafíos que cada una enfrentaría. En la tercera parte se intentará defender la posición de que las normas son proposiciones que sirven de instrumentos cognitivos guías de la acción cuyo rasgo “prescriptivo” ha de entenderse en términos de su carácter representacional pero falible de exigencias o requisitos prácticos genuinos o vinculantes. Esto permitiría lidiar con casos de error en el seguimiento de normas existentes. Finalmente, indicaré que dichos contenidos proposicionales cuentan como normas en virtud de actos de aceptación, donde estos actos pueden ser variados, explícitos o implícitos, darse en distintos niveles y admitir otros hechos como explicadores parciales de determinada norma individual.
This paper aims to address the ontology of social norms, including legal norms. It advocates a propositional view, according to which norms are propositions that exist by virtue of acceptance facts. In the first part, different usages of “norm” will be distinguished to clarify that my focus will be on the prescriptive genre. In the second part, several proposals regarding the ontology of prescriptive norms will be introduced and critically examined. In the third part, I will attempt to defend the view that norms are propositions serving as cognitive instruments, whose prescriptive nature is to be understood in terms of their fallible but representational structure concerning genuine practical requirements. This approach will enable my propositional account to accommodate error cases in norm-following. Finally, I will argue that propositional contents count as norms by virtue of acceptance facts— which may vary in nature, be explicit or implicit, occur at different levels, and admit other facts as partial explanations of individual norms.