Madrid, España
Madrid, España
La Comunidad de Madrid inició el curso pasado la autorización para que los centros de educación infantil y primaria puedan impartir los dos primeros cursos de la Educación Secundaria Obligatoria. Esta medida se ha justificado desde una necesidad imprecisa relacionada con el cuidado de la infancia, la prevención de las bandas juveniles o las adicciones y del abandono y el fracaso escolar, y la conciliación familiar. A esta propuesta se adhirieron para el presente curso escolar 52 centros de educación infantil y primaria (aunque finalmente solo 49 han tenido demanda suficiente para aplicar la medida).
Mediante entrevistas realizadas con direcciones de los centros que la aplicarán a partir del curso 2025-2026, institutos adscritos, centros que ya imparten estos cursos, centros que no han sido autorizados por la administración a hacerlo y representantes de las direcciones, se ha tratado de profundizar en las necesidades educativas a las que pretende dar respuesta esta medida. El debate pedagógico, indefinido en los discursos, se articula en los resultados en dos tipos de tensiones: la concepción de la etapa 12-14 años como parte de la infancia o de la adolescencia, y consecuentemente la función de retención de los centros de educación primaria y de acompañamiento de los institutos, y la gramática escolar generalista de los primeros y especializada de los segundos. Estas tensiones plantean la cuestión de si nos encontramos ante un proceso de primarización de la Educación Secundaria Obligatoria, y los efectos que éste pueda tener sobre su carácter comprensivo.
The Spanish region of Madrid has carried out the authorization of pre-primary and primary schools to teach the first two years of Compulsory Secondary Education. This measure has been justified by a vague need related to childcare, prevention of youth gangs, addictions and school drop-out and failure, and reconciling family and work. For the curent school year, 52 pre-primary and primary schools have signed up for this proposal (although in the end only 49 have had sufficient demand). Through interviews with the principals of schools that will implement it next year, together with the assigned secondary schools, schools that are already running these courses, schools that have not been authorized by the administration to do so and representatives of principals of pre-primary and primary schools and secondary schools, we have tried to deepen the educational needs to which this measure may be addressed. Results show that the vague pedagogical debate is articulated in two types of tensions: the understanding of the 12-14 years stage as part of childhood or adolescence, and consequently the retention purpose of primary schools and the accompanying purpose of secondary schools, and the generalist school grammar of the former and the specialized ones of the latter. These tensions raise the question of whether we are facing a process of primarisation of Compulsory Secondary Education, and the effects this may have on its comprehensive nature.