Expulsados por el presidente Rafael Correa (2007-2017), Estados Unidos vuelve a ganar progresivamente presencia en Ecuador, con el beneplácito de Quito. Bajo el pretexto de combatir el crimen organizado, consolida así su presencia militar en América Latina y en el Pacífico. Santuario natural único, las islas Galápagos se han convertido en uno de los principales puntos de apoyo de este redespliegue.