Una espera en el metro se convierte en una reflexión sobre la eternidad y el valor del presente. Un misterioso pasajero, un billete de lotería imposible de descifrar y una conversación enigmática logran que un viajero con una vida normal se cuestione sobre su existencia, el tiempo deja de fluir de manera lineal y la memoria es lo único que lo puede sacar de ese bucle. Decidir sobre si un poco de eternidad llenará ese vacío o seguir con su rutina es un cuestionamiento que invita a pensar sobre el precio que pondríamos a la vida misma.