China
Este artículo examina cómo las aspiraciones de las grandes potencias y la identidad nacional se construyen estéticamente a través de la animación política. Analizamos cómo la serie animada El Asunto de Aquellos Conejos de Aquel Año (那年那兔那些事儿, YHA) transforma las jerarquías geopolíticas en una galería antropomórfica donde China emerge como un conejo vulnerable pero determinado que navega sus relaciones con el águila estadounidense, el oso ruso y otras naciones-animales dentro de una zoopolítica (política animal) alegórica. Mediante un análisis crítico del discurso combinado con un examen computacional del compromiso de la audiencia, teorizamos la zoopolítica como una economía simbólica atravesada por el género que traduce las relaciones internacionales abstractas en narrativas emocionalmente convincentes y políticamente inteligibles. La oscilación del conejo entre una vulnerabilidad kawaii y una autoridad paternalista ejemplifica lo que Bhabha denomina mimetismo colonial, donde la animación representa a China manteniendo una distancia crítica de la dominación del poder, mientras simultáneamente reproduce las trayectorias futuras de China hacia esa misma dominación. Nuestro análisis demuestra cómo el apoyo institucional 99© ISSN: 1134-3478 • e-ISSN: 1988-3293 • Pages 98-115Comunicar, 84, XXXIV, 2026transforma YHA en un aparato efectivo de pedagogía cívica. La gramática visual transpacífica de la serie demuestra cómo los estados poscoloniales refuncionalizan formas estéticas alegóricas —originadas en representaciones del orden global de potencias dominantes (como Estados Unidos y Japón)— para naturalizar sus propias trayectorias aspiracionales. Aunque gesticula hacia futuros decoloniales, YHA transforma las relaciones internacionales complejas en narrativas patrióticas emocionalmente accesibles. Lo que emerge, por tanto, no es una ruptura clara con el pasado colonizado, sino un reencantamiento del poder geopolítico, reempaquetado para que una nueva generación forme sus subjetividades políticas bajo el barniz estético del juego animado.
This article examines how great power aspirations and national identity are aesthetically constructed through political animation. We analyze how the animated series Year Hare Affair (那年那兔那些事儿, YHA) transforms geopolitical hierarchies into an anthropomorphic menagerie where China emerges as a vulnerable yet determined rabbit navigating relations with the American eagle, Russian bear, and other animal-nations in the zoopolitik. Through critical discourse analysis coupled with computational examination of audience engagement, we theorize zoopolitik as a gendered symbolic economy that renders abstract international relations emotionally intelligible and emotionally compelling. The rabbit’s oscillation between kawaii vulnerability and paternalistic authority exemplifies what Bhabha terms colonial mimicry, where the animation portrays China as showing a critical distance to power domination yet mirrors the future trajectory of China to this domination. Our analysis demonstrates how institutional support transforms YHA into an effective apparatus of civic pedagogy. The series’ transpacific visual grammar demonstrates how postcolonial states refunctionalize the allegorical aesthetic forms in representations of global order in major powers (e.g., US, Japan) to naturalize their aspirational trajectories. While gesturing toward decolonial futures, YHA transforms complex international relations into emotionally accessible patriotic narratives. What emerges, therefore, is not a clear rupture with the colonized past, but a re-enchantment of geopolitical power, repackaged for a new generation to form their political subjectivities under the aesthetic veneer of animated play