León, España
Este artículo analiza la violencia obstétrica como una forma de violencia de género y una violación de derechos humanos que se manifiesta durante el embarazo, el parto y el posparto. A partir del informe de la Relatora Especial de Naciones Unidas, se examinan las principales prácticas que configuran este fenómeno y sus causas estructurales, vinculadas a modelos de atención medicalizados, estereotipos de género y desigualdades persistentes. El estudio compara posteriormente la respuesta normativa de México y España, evidenciando dos aproximaciones divergentes: mientras México reconoce explícitamente la violencia obstétrica en su legislación y ha desarrollado marcos específicos de prevención, atención y sanción, España carece aún de un reconocimiento jurídico del concepto y aborda estas vulneraciones desde normas generales sobre autonomía del paciente y derechos sanitarios. A través del análisis de casos emblemáticos resueltos por el Comité CEDAW, se pone de manifiesto la insuficiencia de los mecanismos de garantía en el contexto español. El artículo concluye que, aunque ambos países enfrentan desafíos comunes en la implementación práctica de la atención respetuosa, el reconocimiento conceptual y normativo resulta determinante para visibilizar, medir y erradicar la violencia obstétrica.
This article examines obstetric violence as a form of gender-based violence and a violation of human rights that occurs during pregnancy, childbirth, and the postpartum period. Drawing on the report of the United Nations Special Rapporteur, it explores the main practices that constitute this phenomenon and the structural factors that sustain it, including highly medicalized models of care, gender stereotypes, and persistent inequalities. The study then compares the regulatory responses of Mexico and Spain, revealing two divergent approaches: while Mexico explicitly recognizes obstetric violence in its legislation and has developed specific frameworks for prevention, care, and sanction, Spain has yet to legally acknowledge the concept and addresses these violations through general rules on patient autonomy and healthcare rights. Through the analysis of emblematic cases decided by the CEDAW Committee, the article highlights the insufficiency of Spain’s current safeguards. It concludes that, although both countries face common challenges in implementing respectful maternity care, conceptual and legal recognition plays a crucial role in making obstetric violence visible, measurable, and ultimately eradicable.